LAS CAMPANAS

Tenía un sabor improvisado.

De mis labios a los tuyos hubo muerte

y tañían las campanas…

en un rincón lloraba la vejez

un almíbar rojo sangre

que descendía hasta la pata de la cama,

después se paró el tiempo;

tañían las campanas…

Tras la puerta se acomoda el instante

que no entiende de soles, ni de penas,

ni de impulsos.

se adormece acurrucado como un perro

que vuelve a estrenar amo.

De pronto te vi lejos,

pero ya no tañían las campanas.

Advertisement

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Categorías

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.